LA L U Z
Se va “LA LUZ”. Y nos deja a oscuras,
desorientados. De repente lo que era nuestro, lo que dábamos por inamovible,
nuestro lugar de encuentro, nuestro puerto seguro, se apaga…..así, sin más.
No encuentra su lugar. Ese espacio sereno,
elegante, diferente, acogedor, templo del buen gusto, de las buenas formas, las
olvidadas, necesarias y escasas “buenas formas”, nos deja en medio de la
mediocridad, de la pieza mil veces repetida, sin calidad, sin carácter, sin
raza, abocados sin remedio a la gran multinacional sueca o al sucedáneo.
Cada detalle, envuelto en sedas, lazos,
papeles transparentes, como si fuese la pieza más delicada y costosa de la
tienda. Dedicándonos a cada uno de los que entramos su valioso tiempo como si
nada hubiese más importante que envolvernos
la bandeja de 12,50e. Y para hacer más llevadera la espera, siempre una
limonada recién hecha por Pilar, ofreciéndola siempre con su mejor sonrisa y una
música envolviéndonos en ese mágico lugar. En su santuario, en su obra, su
pasión, su alma.
Se baja el telón. Se apagan las luces. No se
repetirá más la función. Ya no hay público.
Pero Pilar lleva la luz dentro. Ella pondrá
su luz y su impronta en otra aventura. Y tendrá a su lado a todos los que la
queremos de verdad.
25 Agosto 2017

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