que baile con el viento
como hojas en otoño
dejando sin abrigo
las ramas de mis chopos.
No quiero un alma seca
que olvidados tus brazos
vacíos de ternura
olvide otras caricias.
Que en las mañanas frías
cuando asoma el otoño,
se abandone sin lucha
y olvide los colores del manto
que recubre los caminos de Dios.
No quiero que se sequen mis ojos
que embalsama las penas
y reconforta tanto.
Quiero ser como el mar
que grita embravecido
o acaricia la arena
pero ser siempre mar.


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